Más de 5,5 millones de personas se transportan a diario en el Metro de la Ciudad de México, lo que equivale a la población entera de países como Finlandia o Dinamarca. Los usuarios frecuentes de este medio saben que en las horas pico son casi inevitables las aglomeraciones y hasta los empujones. “Si ya no cabe, no sea necio”, decía un boleto conmemorativo reciente del sistema de transporte colectivo.

Por eso ha causado sorpresa un video que circula en las redes sociales, donde se observan las filas ordenadas de pasajeros que esperan su turno en el andén de la estación Zapata, de la línea 12. Una vez que llega el tren, dejan salir a las personas antes de entrar al vagón sin romper las filas.

El usuario Jorge Gregorio grabó y publicó el video en Facebook, donde acumula más de 1,3 millones de reproducciones y ha sido compartido más de 24.000 veces en una semana. “Me llamó la atención desde que venía del transbordo porque mucha gente estaba volteando para abajo, como si hubiera pasado algo en el andén”, cuenta el estudiante.

Gregorio se sorprendió de que las filas se mantuvieran todo el tiempo que él estuvo ahí, pese a la gran cantidad de personas que había esa noche en la estación. “Hacer cultura es difícil, pero es posible. #Civismo”, escribió el joven junto a su video.

Aunque la organización no ha sido del todo espontánea, sí ha superado las expectativas de quienes están detrás del proyecto. El líder del equipo es Gustavo Carreón, un profesor de la UNAM cuya tesis de doctorado en ciencias de la computación consistió en la realización de modelos y simulaciones multiescala para servicios de transporte público. En particular, para regular y hacer más eficientes los flujos de pasajeros y de trenes en el Metro de la Ciudad de México.

La señalética en el suelo que se aprecia en el video del estudiante es parte del primer objetivo. Carreón explica vía telefónica que él y su equipo recabaron datos empíricos e hacieron simulaciones computacionales antes de idear esa solución. “Ubicamos dónde se para el tren y ahí instalamos dos barras amarillas para dividir el área de entrada y de salida. Así se despeja la salida y una vez que se bajan, entran dos filas por los laterales sin tanta obstrucción. Se minimizan las fricciones, empujones y las luchas que a veces vemos”, dice.

La prueba piloto se llevó a cabo con más éxito de lo esperado en la estación Balderas, en diciembre de 2016: “Pusimos los señalamientos pero no sabíamos si las personas iban a responder de manera adecuada”. Carreón había imaginado que la gente esperaría en cúmulos al lado de las puertas, pero no pensó que se harían filas. “La sorpresa fue que las personas se empezaron a formar de manera autónoma”.

El sistema de señalamientos se ha instalado hasta ahora en 14 estaciones, incluyendo Balderas, San Lázaro, Centro Médico y Juárez. Según Carreón, con esta medida se ganan alrededor de cuatro segundos por cada tren. “Parece que no es mucho, pero si los acumulas, ganas más de seis minutos en cuatro horas: en ese tiempo pueden pasar tres trenes más con capacidad para 5.000 pasajeros”.

La reducción de fricciones también incrementa la calidad del viaje, sostiene el investigador, quien pretende terminar de instalar las señales en el resto de las estaciones en colaboración con el Metro. Otro de sus proyectos, todavía pendiente de aprobación, es implementar otro sistema de regulación para sincronizar el flujo de los trenes. Estas medidas, según Carreón, contribuyen a “fomentar una nueva cultura de movilidad en la capital mexicana”.