Los líderes de las dos Coreas,  Kim Jong-un del Norte y Moon Jae-in del Sur, celebraron hoy una histórica reunión en la frontera, que comenzó con un afectuoso apretón de manos y con un compromiso de “sinceridad” para alcanzar la paz “como un regalo para el mundo”. El líder norcoreano, Kim Jong-un, cruzó la línea de demarcación militar que separa Corea del Norte y Corea del Sur, para participar en la primera reunión en 11 años entre los dos países técnicamente en guerra.

Al inicio de la reunión en la que Jong-un y Jae-in se sientan con dos acompañantes cada uno, el mariscal norcoreano dijo que quiere “iniciar un nuevo capítulo” en las relaciones con el Sur, y afirmó que “no volverá a suceder” que se incumplan acuerdos alcanzados anteriormente entre los dos países.

El dictador norcoreano destacó además su voluntad de lograr “la paz y la prosperidad” en la península a través de una mejora de las relaciones intercoreanas, y para ello apostó por “no tener que volver a la situación anterior” de confrontación.

El líder norcoreano  subrayó repetidamente su voluntad de dialogar “con sinceridad y candidez” para lograr “buenas conversaciones y resultados”, y prometió que “la no implementación de lo acordado no volverá a suceder”, en una aparente alusión a acuerdos alcanzados entre ambos países, como el de 1992 sobre desnuclearización de la península.

Kim Jong-un se convirtió así en el primer líder norcoreano en pisar suelo del Sur desde que en 1953 acabó la guerra entre las dos Coreas, un conflicto cerrado por un alto el fuego pero no por un tratado de paz.